Vencer el bloqueo creativo: Las estrategias oblicuas

Hoy traigo una herramienta para que no te dediques a otra cosa. Una herramienta que yo mismo he comprobado que puede servirte para que acabes de una maldita vez lo que has empezado.

A todos nos ha pasado: Empiezas una historia con ilusión, con la motivación de una idea semilla, teniendo claro hacia dónde quieres ir y, poco a poco, la idea se desinfla, pierde fuerza, hasta que te ves en mitad de ninguna parte, sin tener claro por dónde has de continuar.

O bien, la idea pintaba bien en tu cabeza, pero al plasmarla en el papel ves que no es tan sólida como pensabas, o que se vuelve monónota o previsible, hasta que empiezas a dudar de tus cualidades y piensas: mejor dedícate a otra cosa.

Hoy traigo una herramienta para que no te dediques a otra cosa. Una herramienta que yo mismo he comprobado que puede servirte para que acabes de una maldita vez lo que has empezado.

Porque no es el fin del mundo dejar algo a medias, pero si habías tenido una idea, una BUENA idea que ahora ha perdido vigor, yo prefiero no renunciar a ella.

Por experiencia sé que las ideas mueren por estrechez de miras. Normalmente (y sobre todo si no hemos “amasado” lo suficiente esa idea en nuestra cabeza) lo normal es que escribamos a base de tópicos, de lugares comunes.

Así nuestro “tablero de juego” mental se vuelve un pasillo estrecho que a veces consigue ahogar ideas que, en origen, parecían realmente buenas.

Te sonará (o conocerás de sobra) el concepto de pensamiento lateral. Existen por ahí (en Internet, vamos) un montón de técnicas y acertijos para entrenar ese tipo de inteligencia que evita el camino recto a la hora de encontrar una respuesta a un problema. No tienes más que hacer una búsqueda y encontrarás ejercicios de estos a puñados.

Yo mismo he empleado algunas técnicas de este tipo en los talleres de escritura para que los asistentes resolvieran situaciones dramáticas de un modo poco convencional.

Date la vuelta. A lo mejor tienes una buena idea ahí detrás.

Lo que te traigo hoy es algo que escuchamos por primera vez en una charla impartida por el ilustrador José David Morales. El conferenciante respondió a la pregunta de una persona del público acerca de cómo afrontaba los bloqueos creativos sugiriendo el uso de las Estrategias oblicuas.

Las estrategias oblicuas las ideó el compositor de música electrónica Brian Eno, a modo de (cito textualmente) una especie de tarot tecnológico para estimular la creatividad.

Al parecer, las creó para sí mismo, para superar sus momentos de bloqueo. Y contienen toda clase de consejos azarosos que puedes usar (o no, ya que él propone que si no te sirve la que te ha salido, pases al siguiente consejo y así hasta que encuentres algo que te valga) para dar un rodeo creativo que te permita continuar creando con fluidez.

En nuestro caso, hicimos una pancarta bien grande que tenemos en casa con un montón de estas estrategias oblicuas. Y, personalmente, las usé para una historia en la que tenía la sensación de que algo fallaba. Sopesé varios de los consejos hasta que dí con uno que me sirvió: Mira de cerca lo incómodo y enfatízalo.

Decidí usar esa recomendación y realmente creo que esto salvó la historia que tenía entre manos. Le dió vida.

Las estrategias oblicuas de Eno se pueden encontrar a la venta por ahí (en Internet de nuevo) en formato tarjeta, pero también puedes acceder a una versión gratuita y random de las mismas en este enlace. Están en inglés, eso sí.

Espero que te sirvan. Y si las encuentras útiles, cuéntamelo en los comentarios. Un poco de feedback nunca viene mal.

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