Escribir desde el caos: Cómo ir de la entropía al cosmos narrativo

Este recurso lo has debido ver unas cuantas veces en la ficción, ya sea en películas, series o novelas: A través de un inicio in media res o in extrema res, se nos avanza una situación futura, un desenlace. Tal vez sólo unas pinceladas, sin añadir demasiada información. Una mirada sobre una escena posterior, cuya intención no es otra que generar intriga.

Este recurso lo has debido ver unas cuantas veces en la ficción, ya sea en películas, series o novelas: A través de un inicio in media res o in extrema res (la película Memento es un buen ejemplo de este último caso), se nos avanza una situación futura, un desenlace. Tal vez sólo unas pinceladas, sin añadir demasiada información. Una mirada sobre una escena posterior, cuya intención no es otra que generar intriga.

El típico caso en que sabemos lo que va a pasar y lo que deseamos saber es cómo ha pasado.

Esto es lo que en narrativa se conoce por prolepsis y en lenguaje cinematográfico flashforward.

Insisto en que es un método (aunque manido) bastante efectivo para crear intriga. De hecho, hay ficciones enteras basadas en un quiebre temporal, como en el caso de la mencionada Memento.

[INCISO: Aunque no es exacto del todo, la serie Bates Motel, que es una precuela de la película Psicosis de Hitchcock -o de la novela homónima de Robert Bloch-, vendría a ser la analepsis o flashback de Psicosis. O si se quiere, Psicosis podría ser la prolepsis omitida de Bates Motel. Es decir: Ya todos sabemos que Norman Bates es un psicópata. Lo que se resuelve mediante el argumento de Bates Motel son todas esas lagunas narrativas que quedaron por contar en la más que conocida peliculita (jodida obra maestra) de Hitchcock].

Hablando claro: La prolepsis debe plantear una situación inicial caótica, desordenada, impactante, para ganarnos el interés del lector o del espectador, que estará deseando que le contemos cómo hemos llegado hasta aquí.

¿Cómo preparar una prolepsis decente en dos sencillos pasos?

  • Primero: Piensa en una situación que genere interés. Imagina una casa en llamas, una mano descubierta en el interior de un bloque de hielo, una carretera abandonada llena de coches a ambos lados del arcén… ALGO que provoque y que estimule el interés de tu lector. ¿Ya lo tienes? Pues vamos con el paso siguiente…
  • Segundo: ¿Cómo hemos llegado hasta ahí? En este punto hemos de articular el esqueleto de nuestra historia. ¿Qué cadena de acontecimientos nos llevarán hasta esa escena caótica del principio? No te conformes con la primera idea que te venga a la cabeza. Que el resultado sea producto de las ventajas e inconvenientes que se haya encontrado el/la protagonista para conseguir sus objetivos, hasta llegar a este punto de la historia (que debería ser inesperado hasta para él o ella). Tal vez una acción desesperada le llevó a tomar parte de un desencadenante que llevó hasta el resultado final. Tal vez la casa en llamas no era su objetivo, pero sí una consecuencia, un daño colateral. Piensa en el contexto en que se mueven tus personajes como un sistema que puede sufrir alteraciones y tender al desorden si nuestro personaje hace algo que no debería haber hecho.

Un buen ejercicio basado en esto podría ser observar aquellos elementos de nuestro entorno que descuadran por alguna razón. Por ejemplo, unas marcas de frenazo en la carretera que van a parar fuera de la misma. Actúa como investigador de la realidad. Pregúntate ¿qué ha pasado? ¿Por qué se salió de la carretera ese coche? ¿Qué estaba ocurriendo en el interior del coche? ¿Se salvaron el conductor y el resto de viajeros?

Como te contaba al principio del post, hay multitud de ficciones que emplean esta técnica. En literatura, un ejemplo muy famoso es el de Crónica de una muerte anunciada de García Márquez, que ya en su primera frase nos advierte que Santiago Nasar va a morir.

Pero si hay una ficción que usa (y abusa) con maestría de este recurso esa fue la serie de TV Breaking Bad, en cuyos prólogos de capítulo se usa recurrentemente la prolepsis, llegando al punto de generar expectación durante una temporada entera con un elemento bastante simple: un oso de peluche rosa, al que le falta un ojo, flotando en una piscina.

 

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