70 consejos para escritores con la “L” de novato

Como veréis, prácticamente todos los consejos que Schumann dedicó a sus alumnos, son extrapolables a aquellos que se inician en el mundo de la escritura.

Tengo la teoría de que existen cantidad de aspectos en los que la creación literaria o de ficciones y la composición musical se parecen, y mucho.

Hace unos años, un profesor de escritura me dijo que leer no es como escuchar música (no es un acto pasivo), sino que es como “tocar” música, como interpretarla. Leer, según él, era un ejercicio activo, en el que hemos de hacer un pequeño, pero gratificante esfuerzo, para recrear una historia en el auditorio de nuestra mente.

Me pareció una gran verdad.

Melodía, armonía, ritmo, familias instrumentales… Son elementos que podemos extrapolar al mundo de la narración. Un día me extenderé más en estos asuntos. Tengo algunas ideas al respecto.

Tócala de nuevo, Homero

Hoy, inspirado en los 70 consejos para jóvenes músicos de Schumann os traigo un cover, una versión propia (y un poco gamberra) de los consejos que el compositor alemán escribió pensando en aquellos que se iniciaban en la interpretación musical.

Como veréis, prácticamente todos los consejos que Schumann dedicó a sus alumnos, son extrapolables a aquellos que se inician en el mundo de la escritura.

Vamos con esa lista:

  1. La educación de la vista es de máxima importancia. El modo en que miras es el modo en que narras. Aprende a mirar y a reconocer objetos, matices, texturas. Aprende a hacer zoom.
  2. Hacer ejercicios de escritura o apuntarte a un taller es una cosa estupenda. Ahora bien, dedicar horas a hacer eso no te convierte en escritor. Siéntate y escribe ya esa puñetera historia que te ronda la cabeza.
  3. Muestra lo que escribes. No lo guardes para ti. Haz ruido.
  4. Es importante que sepas darle uniformidad a tu historia. No escribas una introducción de cinco páginas y un nudo de dos. ¿Estás borracho? Bueno, tal vez lo estés. Pues revisa tu texto cuando estés sobrio, anda. Aprende a llevar el compás de tu historia.
  5. Existe la armonía en la narrativa y puedes llegar a ella a través de líneas de diálogo, de simbolismos, de metáforas… Trata de encontrarla.
  6. Argumento, trama, tema, conflictos… Que no te asusten estas palabrejas.
  7. No seas vago, ni un dejado. Esfuérzate en cada línea que escribas.
  8. Escribir muy deprisa es un defecto igual de malo que escribir muy despacio.
  9. Lee libros amenos, que te gusten. Siempre será mejor esto que decidirse por Proust y abandonarlo en la página 10.
  10. Ten tu teclado engrasado y limpio. Evitarás que se atasquen las teclas y que se te esfume esa idea maravillosa mientras te entretienes en extraer la roña que ha dejado atascada la tecla de la “Ñ”.
  11. No basta con escribir tu historia con los dedos. Aprende a hacerlo antes con la mente.
  12. Memoriza párrafos de obras ajenas que te gusten. Sobre todo si encuentras placer en hacer esto.
  13. Si crees que no tienes un estilo propio y definido, escribe, escribe y no dejes de escribir sobre cualquier cosa. Improvisa. Si lo tienes, refínalo, sácale punta. Eso es un regalo de los dioses.
  14. Aprende a leer. De verdad.
  15. Cuando escribas, no te preocupes de quién leerá lo que tienes entre manos. Pero escribe como si te fuese a leer Cortázar.
  16. Sé fiel a tu propia interpretación de la vida. Colócate bien cerca de ese narrador que es tu ego y dile: «Enséñame a contar esto de manera precisa».
  17. Si te prestan un libro, léete la sinopsis antes de empezar. Por si acaso.
  18. Si después de escribir por un rato, estás cansado, déjalo estar. Escribir debería ser un placer, no un dolor menstrual o de testículos.
  19. No intentes imitar la ficción que está de moda. Dedícate a imitar la buena ficción.
  20. Dale de comer a tu espíritu. Hay libros, obras de teatro y películas que son auténticas obras maestras. Come de eso.
  21. Los juegos estéticos o las florituras literarias están muy bien pero pasan de moda rápido. Sólo tendrán validez si hay una razón de peso detrás de ese ejercicio de estilo.
  22. No aconsejes libros malos. Ni hables de ellos siquiera. Ignóralos. O mejor, pégales fuego.
  23. No leas libros malos. A no ser que sea una lectura obligatoria que te han mandado en clase. Pero si puedes evitarlo, no lo hagas. Todo se pega.
  24. No creas que escribir bien es llenar el papel en blanco de palabrería bonita. Escribir bien es saber transmitir emociones, intrigar al lector, no dejarlo respirar.
  25. No tomes una historia clásica y la mezcles con elementos modernos o que a ti te gusten. O sea, no escribas Orgullo y prejuicio zombies, o alguna mierda similar. Por favor.
  26. Si estás buscando lecturas, pregúntale a un gran lector. Ahorrarás tiempo.
  27. Haz por conocer los clásicos.
  28. Que a tu madre le guste lo que escribes está bien. Ser recomendado por otros escritores es otro nivel.
  29. Escribir lo que está de moda te asegura una carrera literaria muy corta.
  30. ¿Sabes cuando te dicen léenos algo tuyo? Pues no es buena idea. Si te quieren leer, que lo hagan ellos mismos.
  31. Júntate con otros escritores. Sobre todo si sus egos no son enormes y son mejores personas que literatos. Emborráchate con ellos, intercambia consejos y lecturas, pídeles el teléfono de su agente. Pero nunca les pidas dinero. Trátalos como te gustaría que te trataran a ti.
  32. Todos los escritores son importantes. Escriban el tipo de historia que escriban. Así que déjate de envidias y de críticas y haz lo que tienes que hacer.
  33. Da gracias por saber escribir. Pero no te pienses que eso te hace superior a nadie, maldito snob.
  34. El lenguaje es el único aliado que tienes. Déjate de ídolos y adora al lenguaje.
  35. Hunter Thompson transcribía obras de Scott Fitgzerald para apropiarse de su “música”. Igual no es mala idea hacer algo parecido con las obras que admiras.
  36. Júntate con buenos escritores. Todo se pega. Again.
  37. Sal a pasear y deja la pantalla por un rato. Escucha música. Ve al teatro o al cine. Échate un novio o una novia. Ten sexo agradable y consensuado. Bebe agua. Dúchate cada día. Haz todas esas cosas que son buenas para tu cabeza, no como escribir.
  38. Se puede aprender mucho de los escritores que escriben columnas en suplementos dominicales. Pero tampoco les hagas caso del todo.
  39. Sé modesto. Sí, aunque vayas por ahí diciendo que eres escritor. Sé modesto, ¿quieres?
  40. Échale un vistazo a la Historia de la literatura y luego repasa el punto anterior.
  41. Cuando creas que ya sabes algo sobre contar historias, lee a Aristóteles, a Joseph Campbell, a Vogler y a McKee.
  42. Si alguien te cuenta una historia (y más aún, si la historia te resulta entretenida), escúchala. Toma nota. Aprende.
  43. Escribe en otro idioma que conozcas. Si no conoces otro idioma, aprende uno.
  44. Aprende a contar historias orales. Esto te ayudará a escribir.
  45. Ten sensibilidad narrativa: No escribas sólo con los dedos, hazlo con el corazón y con las tripas.
  46. Tener sensibilidad narrativa es tener la mirada entrenada y la predisposición a emocionarte mientras escribes. Para emocionarte, primero has de vivir esas emociones. Así que sal de tu cuarto, maldito misántropo.
  47. Existen estilos broncos y duros y estilos tiernos y emotivos. Apréndelos todos. Tus personajes necesitan voces propias, no hablar sólo como hablas tú.
  48. Aprende de las historias populares, de las leyendas, de la mitología clásica. Son una rica fuente de inspiración.
  49. Lee a Dostoievski, a Rimbaud, a Chejov. O te estarás perdiendo cosa buena.
  50. Pon atención a la voz de cada uno de tus personajes. Piensa que cada uno de ellos emite una música distinta.
  51. Respeta a los escritores muertos, tanto como a los vivos.
  52. No deseches un libro sólo porque no conozcas al autor.
  53. Hay libros que están escritos para un momento concreto de nuestras vidas. Aprende a darles segundas oportunidades a según que obras.
  54. ¿Narrativa culta o de género? Aprecia la primera y no desprecies la segunda.
  55. Aprende a apreciar una historia contada de un modo original y complejo.
  56. Si al escribir se te ocurren ideas, pues genial. Pero si las ideas vienen a ti incluso cuando no estás escribiendo es que has empezado a mirar el mundo de la manera adecuada.
  57. Narra primero en tu mente. Luego, machaca teclas.
  58. Sólo si te conmueves escribiendo puedes conmover a los demás.
  59. Llenar una libreta con ideas locas para tus historias o improvisar textos simbólicos y evocadores es algo propio de alguien que empieza. Pero luego coge esas cosas y haz algo útil con ellas.
  60. Si escribes un guión para cine o teatro, trata de dirigirlo tú. Eso te dará perspectiva y lucidez.
  61. Estudia atentamente la vida. Aprende cosas que no tengan que ver con tu propio bagaje.
  62. Hazte responsable de lo que escribas. Ten en cuenta que tus historias son tu aportación al mundo.
  63. No seas vago y escribe a diario, si quieres progresar.
  64. Coge la basura de tu vida y haz oro con ella. Sé un alquimista.
  65. O te entusiasma lo que escribes, o no esperes que nadie lo haga leyéndote.
  66. No busques enriquecerte. Busca escribir una gran obra. El dinero vendrá por algún lado.
  67. El espíritu de una historia se te aparecerá cuando comprendas bien su forma.
  68. Tal vez sólo Borges pueda llegar a entender bien a Borges.
  69. Leer una historia o verla en el cine y llegar a entenderla en su totalidad mientras sucede, eso sería el cúlmen.
  70. Uno/a no deja de aprender. NUNCA.

Deja un comentario